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Los extras que realmente ayudan: ligeros, prácticos y pensados para tus rutas.
El “por si acaso” no suele ser un gran error puntual, sino la suma de muchas decisiones pequeñas que acaban añadiendo peso y volumen sin darte un beneficio real. En ultraligero no se trata de ir justo, sino de decidir mejor.
• Separa riesgo de incomodidad.
Muchas cosas se llevan por miedo, para evitar incomodidades leves, no por riesgos reales. El peso debería reservarse para cubrir fallos con impacto (agua, frío, roturas), no para mejorar detalles menores.
• Piensa en fallos, no en objetos.
No preguntes “¿y si se rompe esto?”, sino “¿qué tipo de fallo puede ocurrir?”. Un pequeño kit bien pensado cubre varios escenarios mejor que varios objetos “dedicados”.
• Evalúa probabilidad × consecuencia.
Si algo es poco probable y su consecuencia es baja, normalmente no merece peso. Si es probable o la consecuencia es seria, sí. Esta regla elimina mucho “lastre invisible”.
• Revisa lo que nunca usas.
Si un accesorio no lo has usado en rutas similares, no es imprescindible: es candidato a quedarse fuera o a ir solo cuando el contexto cambia (clima, duración, aislamiento).
• Optimiza el sistema antes de añadir peso.
Muchos “por si acaso” aparecen porque algo es incómodo: mala organización, acceso lento o equipo poco versátil. Ajustar el sistema suele eliminar la necesidad de llevar extras.
El ultraligero no va de llevar menos por llevar menos, sino de eliminar lo innecesario para que lo importante sí esté.
En ultraligero, los accesorios se evalúan mejor por función, no por categoría comercial. Separarlos en estos cuatro grupos ayuda a decidir qué llevar y qué no.
1) Accesorios de seguridad
Cubren fallos con alto impacto: agua potable, abrigo mínimo, orientación básica, iluminación crítica.
Si el fallo es grave y relativamente probable, merece peso, aunque se use poco.
Ejemplo de criterio: no duplicar seguridad, pero sí asegurar que una solución funcione siempre.
2) Accesorios de protección
Evitan que el sistema falle antes de tiempo: bolsas estancas, fundas, protección contra abrasión o humedad.
La protección ligera suele ahorrar peso indirecto, porque evita roturas, humedad o pérdidas que luego obligan a improvisar o cargar de más.
Aquí muchos accesorios “ultraligeros” sí están bien justificados.
3) Accesorios de reparación
Permiten seguir la ruta cuando algo falla: parches, adhesivo, aguja/hilo, mini cinta.
Un solo kit pequeño y bien pensado sustituye a muchos “por si acaso”.
La reparación es lo que permite reducir redundancia sin aumentar riesgo.
Esta categoría es clave para viajar ligero de verdad.
4) Accesorios de comodidad
Mejoran confort, eficiencia o disfrute, pero no evitan fallos críticos.
Si no se usa a diario o no ahorra energía/tiempo de forma clara, es el primer sitio donde recortar peso.
No son “malos”, pero deben ganarse su sitio.
Pensar así evita acumular accesorios y ayuda a construir un sistema ligero, coherente y fiable.