Prendas seleccionadas para ayudarte a moverte más ligero y protegerte en cualquier ruta.
La chaqueta debe elegirse en función del uso principal y la temperatura mínima prevista, no como una prenda “para todo”.
Como referencia práctica:
• +5 °C a 0 °C → Chaqueta ligera, pensada para uso activo o capas finas en paradas cortas.
• 0 °C a −5 °C → Chaqueta aislante media, adecuada para paradas, campamento y uso estático ocasional.
• −5 °C a −10 °C → Chaqueta con mayor aislamiento, pensada para frío real y periodos estáticos más largos.
• < −10 °C → Sistema de capas específico o chaqueta invernal; una chaqueta ultraligera por sí sola no es suficiente.
Factores que ajustan este rango:
• Viento y humedad, que reducen mucho el rendimiento térmico.
• Tipo de actividad (en movimiento vs. parado).
• Capas complementarias (cortavientos, impermeable, capa base).
En ultraligero, lo correcto no es sobredimensionar la chaqueta, sino ajustar el aislamiento al rango real de uso y completar con el resto del sistema.
La chaqueta ofrece mejor ajuste, control del viento y compatibilidad con mochila, ideal para rutas técnicas o con viento fuerte.
El poncho es más ligero y ventila mejor, pero protege peor con viento y puede limitar la movilidad. En ultraligero se elige según el terreno y la exposición, no por moda.
La falda de lluvia es una alternativa ultraligera al pantalón impermeable:
• Pesa menos y ocupa menos volumen.
• Ventila mucho mejor, reduciendo sudor y condensación.
• Se pone y se quita sin descalzarse.
A cambio, ofrece menos protección con viento fuerte o vegetación densa. Es ideal para rutas largas, climas templados y senderos bien definidos.
Porque cuando se esta caminando, el mayor problema no es mojarse por fuera, sino empaparse por condensación interna. Las soluciones ultraligeras priorizan: